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Un trámite personal


(Alejandro Baravalle) #1

Hola, amigos foreros. Aquí les comparto un breve cuento que escribí hace un par de meses. No lo calificaría como relato de horror, en todo caso tira más para la ciencia ficción algo siniestra (aunque, por desgracia, temo que pronto se quedará corto en relación a la realidad). Es diferente a lo que suelo escribir, alejado de mi zona de confort. Por ende, estoy menos seguro que nunca de haber logrado el efecto que me propuse. Ya me dirán quienes tengan tiempo y ganas de leerlo. Saludos.


(Randolph Markowsky) #2

Hola @alejandrobaravalle, wow mira que tengo que ser franco y comentarte que he tenido que leer dos veces tu cuento para poder digerirlo completamente y tener una primera aproximación acerca de lo que has deseado trasmitir. Y digo primera aproximación porque he sentido que tu cuento de alguna manera plantea cierto desafío al lector acerca de su interpretación.

(Recomiendo a los demás camaradas interesados en comentar el cuento que puedan leerlo antes de proseguir con la lectura de lo que escribo a continuación pues en cierta forma contiene spoilers que podrían arruinar su experiencia con el cuento)

Antes de pasar a describir mi impresión sobre ello, debo decir que el cuento de alguna manera me recordó a algunas historias sobre distopias de la Twilight Zone, que encarnan nuestros miedos futuristas, que en la actualidad están nuevamente de boga con la serie Black Mirror. Asimismo percibo que tu estilo es el cuento corto y conciso, con párrafos orientados a encerrar un poco mas de lo que se percibe a primera vista. Hay talento y solvencia literaria en tu estilo sucinto mi estimado.

Dicho lo anterior, a mi entender, la historia trata acerca de un futuro distopico en donde las relaciones sexuales se han convertido un acto de mero entretenimiento, disasociadas completamente de cualquier sentimiento afectivo, de manera que inclusive se ha subvertido el tema de la culpa. Nuestro personaje, como es propio en este tipo de historias, es un sujeto divergente, cuyos actos son motivados por una sensación interna de vacío dentro de este “brave new world”. El hecho de que proponga esto como una conjetura mía, podría estar significando que las sutilezas dentro del cuento requieren una lectura cuidadosa que podría complicar a algunos lectores.


(Alejandro Baravalle) #3

Muchas gracias, estimado, por tu atenta lectura y tus observaciones. En efecto, intenté escribir un cuento “a la Hemingway”, mostrando sólo la punta del iceberg. El riesgo es que, en el intento de insinuar mucho y decir poco, uno puede terminar por no decir nada. Si a vos el texto te provocó “algo”, y la sensación de que las palabras decían más de lo que decían, ya me doy por satisfecho.
Como ya mencioné, este tipo de escritura no es lo que suelo intentar. Soy más amigo del cuento clásico, que algunos llaman “de efecto”. El molde impuesto por Poe: la historia bien clara, y con un final sorprendente. Esta amistad no implica que siempre me salga bien.
Prefiero no opinar respecto a tu interpretación ni a la de nadie: el cuento debe bastarse por sí solo. Desde ya que, como bien sabrás, tampoco se trata de jugar a las escondidas con un significado único. Esto es literatura, y creo que lo más interesante es generar lecturas diversas, incluso algunas que ni el autor ha contemplado. Obviamente, esto tiene un límite: si alguien me dice que el cuento habla de hadas y duendes… Bueno, o yo escribo demasiado mal, o esa persona necesita un psiquiatra. Pero dentro de cierto marco, todas las interpretaciones son “buenas”, y cada cuál puede expandir el mundo implícito en el cuento como se le antoje. Mi misión, en todo caso, es generarle ganas de expandir ese mundo.
Es cierto que es un relato que podría antojárseles difícil o desagradable a muchos lectores, en especial a los que leen únicamente terror. Aclaro, por las dudas: con esto no insinúo que se trate de una obra “artística” y apta sólo para “paladares exquisitos”. Lejos estoy de esas ínfulas. Simplemente, es un estilo al que no se suele apelar en la literatura de género. Aunque hay casos: por ejemplo, Ligotti, al que leí hace unos meses y del que ya hablamos en este maravilloso foro.
Un abrazo, y gracias de nuevo por tu lectura y tu comentario.


(Randolph Markowsky) #4

Mira Alejandro, que interesante este tema que se plantea acá, que en cierta forma se ha tocado someramente antes, acerca de lo que denominas el molde impuesto por Poe vs un estilo Hemingway de insinuar mostrando la punta del iceberg. Particularmente, bien trabajados ambos estilos me parecen interesantes, sin embargo el segundo se vuelve fascinante bien aderezado cuando justamente encierra muchas interpretaciones que incluso pueden llegar a exceder la intención original del escritor, por lo que llevan a numerosas relecturas por parte de los lectores y les plantea asimismo ciertos desafios. Claro que se que también existen lectores que odian esto, tanto como aquel estilo que conlleva hacia un final abierto. En la BUMT habían algunos cuentos que buscaban retar al lector de diferentes maneras, uno de los mas notorios que recuerdo fue “Sucesos” del artesano del miedo Pedro Montero, no se si has podido leerlo.

Mira que voy a poner una linea en mi texto original para que los otros camaradas puedan leer el cuento antes de nuestros comentarios para que los suyos no se vean sesgados por estos. Veamos hacia adonde se orientan otros comentarios.


(Alejandro Baravalle) #5

Me parece buena la idea de que quienes lean el cuento lo enfrenten" vírgenes" de comentarios ajenos. Eso vale para cualquier cuento, pero más para los de esta clase.
Si el cuento resulta ser demasiado opaco para la mayoría, o incluso sienten que no dice nada, es que no habré cumplido mi cometido.
No recuerdo el cuento que citas.Lo buscaré, quizás tenga suerte y esté online. No pude leer tantos tomos de la BUMT como hubiese querido.
Siempre viene bien la variedad en las antologías, aun a riesgo de decepcionar a algún lector. Por otra parte, ese riesgo nunca se puede eludir del todo con ningún tipo de relato, así que no viene mal arriesgar. Claro que esto no lo digo por mi relato, al que seguramente la falta mejorar bastante. Al fin y al cabo, esa es la idea de exponerlo aquí.
Gracias, una vez más.

PD: Acuerdo en que los dos estilos son interesantes, el asunto es que el relato esté bien hecho. Para cuentos breves y que hay que leer mínimo dos veces, los de mi compatriota Silvina Ocampo: http://proferaponi4.blogspot.com.ar/2013/11/clotilde-ifran-de-silvina-ocampo.html


(Fabricio Mándola) #6

Hola @alejandrobaravalle, acabo de terminar tu cuento y salvo correcciones pequeñas (repetición de palabras, algún que otro acento) me parece que está perfecto y explica mucho (o deja abiertas interpretaciones) sin explicar nada, lo cual es excelente.

No sé si Randolph se habrá referido a esto puntualmente, pero el texto me recordó mucho a Aldous Huxley, principalmente “Brave New World” y a la deshumanización de las relaciones interpersonales (algo que, si no me equivoco, quisiste mostrar al hablar de “sujetos humanos”). Honestamente, esperaba una suerte de redención, para el personaje luego de conocer a la chica, una nueva luz, pero son apreciaciones personales nada mas.

Lo único que modificaría (teniendo en cuenta tu objetivo de mostrar solo la punta del iceberg) es la frase final. Yo haría que el cuento terminase en “Y expiró”, ya que el final (“y se terminó de morir”) me resulta un poco redundante y aparece como una dilatación innecesaria.

Por lo demas, felicitaciones… :slight_smile:


(Alejandro Baravalle) #7

Muchas gracias, Fabricio. Algunas repeticiones, como la de la blancura y lo blanco y demás, son deliberadas (que funcionen o no es otro asunto). De un par más, como la de “sala de espera” en dos líneas seguidas, me di cuenta apenas después de subir el cuento. Leyes de Murphy literarias.
El cuento va bastante de eso que decís, sí. Es curioso; BNW nunca me pareció un buen libro, pero sí una gran profecía. No lo tenía en mente al escribir el relato, aunque es una referencia ineludible.
Tenés razón respecto a la frase final. La idea era expresar que el tipo ya estaba, de algún modo, muerto en vida, y con la inyección se terminaba de morir. Pero quizás me la dictó mi inseguridad: “Vamos a ponerlo así por si el lector no me entiende”. Mejor expresarlo con mayor sequedad, más a tono con el resto del relato.
¿Redención? ¿Qué es eso? :joy:
Saludos, y gracias por la lectura y la devolución.


(Alejandro Baravalle) #8

Leí el cuento de Montero. Muy kafkiano y perturbador. Y sí, creo que deberé volverlo a leer…


(Señor Muerte: El Barón del Terror) #9

Un cuento corto demasiado bueno, sólido y (tal y como tú me lo dijiste a mí), sin esos molestos dedazos que hacen que un diccionario se suicide cada vez que los ponen. A lo mejor sí los tiene, pero eso ya es harina de otro costal.

Comentas, por ejemplo, que la lectura de tu texto la podrían encontrar difícil o desagradable muchos lectores que únicamente leen terror. En mi caso yo podría incluirme dentro de este tipo de personas, aunque como tal, de vez en cuando leo de otros géneros para no aburrirme siempre con lo mismo y ver qué onda con otras cosas (como cuando leí La Naranja Mecánica, libro que por cierto recordé, por el sombrío y amoral futuro en el que se ubica la historia, cuando revisé tu cuento).

Dices que te das por bien servido si el texto provocó algo en mí. Yo creo, más que nada, que eso depende de la persona que lo lea. En mi caso, yo provengo de una familia en extremo religiosa (católica), y quieras o no, aún conservo muchos de los valores y preceptos que se me inculcaron desde niño. A lo que voy es esto: contemplo tu creación, y sinceramente, me causa pavor (sino es que ofensa), el tipo de futuro realista que nos espera. Yo de entrada soy enemigo declarado del posmodernismo y de todo lo que ello involucra: ideología de género, feminismo extremo, machismo extremo (¿por qué no?) y muchas otras cosas que ya no escribiré. Leer incluso, cómo a Santos le proyectan películas de zoofilia (yo sinceramente quedé traumatizado la primera vez que miré una, a pesar de que consumo mucho contenido erótico), o cómo le hacen mención de un sitio donde puede encontrar la execrable CP (como se le conoce en el bajo mundo de la WEB).

¿Me gustó tu relato? Por supuesto que sí. Refleja bastante el oscuro y ruin futuro que nos espera y que desgraciadamente vamos construyendo. Un futuro donde ya no le puedes decir nada a nadie; un futuro donde no puedes opinar diferente porque ya ofendiste a esa persona y a todos sus antepasado; un futuro donde la esencia misma del hombre (aquella que nos separa de las bestias), se perdió por culpa de un darwinismo social mal enfocado. Incluso hace rato en la mañana, mientras iba en el autobús de camino al trabajo, venía pensando para mis adeptos:

"¿Qué pasará cuando llegue el día en el que uno, como escritor, tenga que idear una obra con el estúpido lenguaje incluyente? ¿Cómo diferenciar “él” de “ella?”

Y mira, que lo más cercano a eso fue con tu relato cuando leí eso de “La sujeta” (en lugar de llamarla “la mujer” o “la chica” o “la joven”). De hecho, cuando Santos denominó a la mujer como “la chica”, creí que al final se iba a negar con respecto a lo de la eutanasia, digo, como una forma de adquisición de lucidez… de esclarecimiento o reflexión hacia ese futuro tan ruin. Eso sería tal vez lo que yo le cambiaría: el final; sin embargo, por algo le habrás puesto el que actualmente tiene.

Te mando un gran saludo, mi buen camarada Alejandro, y que pases un buen día.


(Alejandro Baravalle) #10

Camarada Rojas (me gusta el apelativo “camarada”; en Argentina lo usan los partidos nacionalistas, y por ende antiliberales, antiprogresistas, antimodernos), esa aberrante ideología que mencionaste es exactamente lo que tenía en la cabeza al escribir el cuento. Y digo ideología, en singular, porque los ismos nefastos que nos gobiernan surgen de una única matriz: el progresismo, en sus vertientes de izquierda y de derecha (liberales y marxistas). Recordarás aquel vídeo de Angel Faretta que una vez te pasé, en el que se habla de la literatura fantástica como una suerte de lugar de resistencia ante la progresiva desacralización del mundo y la consecuente deshumanización del hombre.
El lenguaje, desde ya, es una de las tantas cosas que intentan destruir. Me limité a lo de “sujeta” y poco más porque no quería escribir un panfleto novelado para la captación de unos pocos. Si cualquiera de nosotros pretendiera narrar las idioteces que ocurren en el horrible mundo real, el texto resultante fallaría por inverosímil o directamente incomprensible. Hay feministas que dicen “Hago lo que quiero con mi cuerpa (sic)”. Cultores de la teoría del género que aseguran que la heterosexualidad es fascista (no tienen la menor idea de lo que es el fascismo, pero igual lo aseguran).
Mis padres también eran (son) católicos, aunque al desinteresado estilo burgués. No obstante, fui a una escuela católica, y tomé la comunión. No sé en México, pero en Argentina esas escuelas destacan por generar ateos precoces. Durante muchos años perdí la fe, e incluso me creí la difundida tontería de que el escepticismo implica una mayor inteligencia. Lugares comunes que uno se traga.
Hoy en día me cuesta tener fe, pero defiendo absolutamente la cultura cristiana y occidental, aun con sus defectos . Es como con la familia: seguro que ni tus padres ni los míos carecen de errores, pero son los que tenemos y los que nos dieron la vida.
Una digresión: me pregunto si cuando los musulmanes nos lancen sus bombas los progresistas seguirán sosteniendo que no hay conflicto imposible de solucionar con el diálogo y nos seguirán instando a respetar toda cultura (salvo la nuestra). Quizás nos acusen de islamofobia si sugerimos un contraataque.
En fin, no quiero entusiasmarme y desatar un carnaval de bilis sociopolítica. Vuelvo al relato:
El final es deliberadamente terrible. Como acaso hayas intuido, es del color de mi esperanza.
Por otra parte, creo que las distopías (por breves que sean) funcionan mejor así. El final de 1984, en mi opinión, lleva al libro a otro nivel. Además, si el personaje se redimiera, alguien me diría que se quedó con ganas de ver qué pasa con la chica, jeje. En fin, ya estaríamos hablando de un relato más largo o incluso una novela.
Igual, esas son cuestiones más bien personales.
Te agradezco la profunda e inteligente lectura, y el lúcido comentario. Ah, y sí, como ya dijeron arriba, el cuento tiene un par de errores de estilo que debo remediar.
Un abrazo, camarada.


(Señor Muerte: El Barón del Terror) #11

Entre los restos de las calaveras de chocolate, los monjes momificados de chocolate y el pan de muerto… relleno de chocolate (pues ayer fue Día de Muertos en México) es que reviso tu respuesta. Ciertamente como dices, el posmodernismo (bueno, es que así le decimos por acá al concepto), no solamente intenta destruir el lenguaje, sino todas las expresiones humanas como tal.

¿Te enteraste de la exposición de anos de Portugal? (maldita sea, no sé por qué me acordé de eso ahora mismo que estoy comiendo pan de muerto). ¿O qué me dices de los idiotas que miraron pues… como idiotas… un par de lentes creyendo que era arte puro?

Esto afecta también de sobremanera el terror. ¿Dónde se mira reflejado? En casi todas las categorías: desde el terror cósmico hasta los vampiros y los espectros como tal; y creo yo que son en éstos últimos (los vampiros) quienes más lo sufren. Valdemar tiene dos antologías (bueno, son tres en realidad, pero yo únicamente tengo dos), que recopilan los mejores cuentos de vampiros. En el de "Vampiras", los relatos están acomodados de manera evolutiva, es decir, desde al más viejo hasta el más reciente, y uno puede advertir cómo el vampiro fue cambiando con el paso del tiempo, o sea, cómo se fue haciendo cada vez más posmoderno. A partir del cuento de Derleth (con lo mucho que odio a ese tipo por hacer el cuento de los clones de Edgar Allan Poe), la cosa comienza a ir muy pero muy mal; del cuento de Bloch ni me digas; he perdido absolutamente la fe en él; y así me puedo ir de ahí en adelante.

¿A qué me refiero con que hicieron al vampiro más posmoderno? Me refiero a que lo han alejado del precepto religioso al que siempre estuvo ligado; al entorno demoníaco en el que siempre se ha desarrollado. Uno no puede cambiar cosas de este tipo así como así porque encierran una tradición de miles de años que ha acompañado al hombre desde que vivía en las cavernas. De acuerdo: puedes innovar; pero innova (como dirían mis maestros de la escuela) basado en una metodología para que todo pueda sustentarse; y si no la tienes, innova en base a la investigación como tal, pues el método científico se aplica en una gran variedad de campos. ¿No sé si me doy a entender?

No digo que todos los cuentos modernos de vampiros sean malos. En esa misma antología puedo destacar “La última tumba de Lill Warran” e inclusive (y esto te sonará extraño), el cuento de Sthephen King.

Luego tenemos Sanguinarius, la otra antología, que maneja el mismo acomodo de las historias (libro que estoy leyendo actualmente, por cierto) y que deja ver como el mito del vampiro va decayendo conforme lo hacen menos religioso y más posmoderno. Desde la historia de Polidori hasta el cuento de “La tumba de Ethelind Fionguala” (renombrada como “El misterio de Ken” en el volumen de Vampiras) tenemos un muy bien nivel, así como de respeto y manejo adecuado del folclore; sin embargo, de ahí en adelante la cosa se vuelve muy inconsistente (tirando a mala) pasando por Mary Cholmondeley (feminista extrema) y el Conde Stanislaus. La cosa se compone un poco con Frank Norris, Gustav Meyrink y Henry Kuttner; pero con Theodore Sturgeon volvemos a caer en el posmodernismo. Me faltan tres cuentos más, pero al menos de Bloch ya no espero mucho; no desde el otro cuento y desde que terminé de leer su antología de “El que abre el camino” (análisis que estoy haciendo ahora mismo).

Dime tú. ¿Cuál es ese afán de que ahora, en todas las historias de vampiros, digan lo siguiente?

-Olvídate de las cruces, el agua bendita, etc., etc. Eso no los afecta.

¿Cuál es su maldito afán de desafanar el vampiro del precepto demoníaco y religioso? ¿Por qué hacerlo posmo? Eso lo vemos mucho más marcado a partir de “Entrevista con el Vampiro” y se repite en obras más recientes y hasta en películas.

Por tal motivo, cualquier relato de hombres lobo (bien hecho) sería muy difícil adaptarlo a estos nuevos tiempos (retomando el tema de lo que platicábamos en otra publicación); porque su concepto, igualmente religioso e igualmente demoníaco (además de erótico), es casi incompatible con la ideología que la gente trae ahora mismo. Imagina que alguno de nosotros se dedique a realizar un cuento 100% apegado al folclore del hombre lobo; ¿qué va a pasar? Que las feministas y los gays lo van a tomar como una oda hacia el heteropatriarcado opresor jajajajaja… (y luego dicen que el jodido fascista es uno).

En fin, creo que se me fueron las cabras con mi comentario. Espero haber podido expresar mi punto y cómo esta mugrosa ideología nos afecta a los creadores del horror de cierta forma.

Al menos en León, no conozco a ninguna persona que haya salido del colegio de “La Salle” o del “Miraflores” sin que se haya convertido al ateísmo. Por suerte yo vengo de familia pobre y siempre estuve en escuelas públicas, así que podríamos decir que no me miré afectado por eso. Tal vez yo no estoy en posición de criticar a nadie en ese sentido (yo practico algo así como una especie de catolicismo con neopaganismo).


(Alejandro Baravalle) #12

Sí, desde ya que es así. Yo a la posmodernidad la incluyo dentro de la modernidad, porque entre ellas hay continuidad y no ruptura. El “Yo soy lo que siento que soy” de la ideología de género es una derivación desaforada y casi paródica del “pienso, luego existo” cartesiano. Y Descartes es el filósofo que inaugura el antropocentrismo que nos llevó hasta este corte con lo religioso y lo trascendente. Aunque es cierto que en la modernidad esa trascendencia se había desplazado a los “grandes relatos” (ilustración, marxismo, liberalismo etc.) de los que ahora quedan apenas las esquirlas. Hoy nadie cree en nada, y por eso son posibles las exposiciones de anos y otras lindezas.

Creo entenderte, sí. Y si mal no recuerdo es un tema que ya hemos tocado, pero para mí nunca deja de ser interesante: ¿cómo aterrar a un lector que no cree en lo sobrenatural? La gran revolución de Lovecraft (aunque ya la habían iniciado otros) fue el monstruo materialista y que ni siquiera es “malo” sino amoral e indiferente. Lo notable de su universo es que nos corre del antropocentrismo: el hombre es un insecto del que los dioses se preocupan más bien poco. Si uno lo piensa, incluso los barrocos nombres de los dioses/aliens de Lovecraft recuerdan a los demonios de la biblia: es lo mismo, pero con un ropaje materialista. Así, H.P “adapta” los demonios al siglo XX, en que la gente teme mucho menos a los espíritus que a la bomba nuclear.
En cuanto al terror estrictamente contemporáneo, mi maestro (ese de quien te pasé un vídeo en el hilo de tu relato) dijo algo interesante: ya no se trata de contar como el hombre huye del monstruo, sino como se dirige hacia él. O, pero aun, como acepta convertirse él mismo en un monstruo. En una época en que tenemos millones de mujeres clamando por el “derecho” a matar a sus hijos, creo que es una reflexión atendible. Clive Barker y David Cronenberg, en cine y literatura, han sido maestros en narrar esa voluntaria “monstruificación” del ser humano. Y el mismo Poe es su antecesor más ilustre.
No obstante, esto lo discutimos nosotros, que estamos empachados de consumir terror. Somos el equivalente a un adicto al porno que ya no sabe qué depravación mirar para excitarse al nivel de los primeros vídeos. En cambio, el espectador casual sigue gustando de la fórmula Stephen King: gente común envuelta en un hecho extraordinario. (Claro que King no lo inventó, por supuesto). Y películas como “El conjuro”, que involucran abiertamente a demonios, gozan de gran éxito. La vieja escuela nunca morirá, porque nunca se librará el hombre de ese susurro insidioso que le dice: “En el mundo hay algo más que esto que tocas y que ves: algo que no puedes razonar, pero puedes intuir y a veces hasta sentir”. La nueva adaptación de “IT”, esa gran novela lovecraftiana, es otro gran éxito, y la gente que sólo vio esa película no se imagina que el payaso es en realidad una criatura de otra dimensión etc. Lo ven como una encarnación del mal, y punto.
Lo de los vampiros y la religión… es complicado. A mí no me molesta tanto que declaren inútiles a las cruces y demás símbolos, lo imperdonable es que conviertan al monstruo en una pura figura trágica (recordemos que esto ya estaba en la tediosa remake que Herzog hizo de Nosferatu y después en el Drácula de Coppola: el vampiro pasa del gótico al romanticismo). Lo de Anne Rice no me molestó tanto tampoco porque era una excepción, y el tema de la inmortalidad es apto para cavilaciones existenciales; el problema es que, hoy en día, el vampiro quejoso parece ser la norma.
Uno siempre termina cayendo en lo mismo: lo importante es que, tome uno la concepción que tome, las cosas se hagan bien. Claro que hay concepciones que directamente son aberrantes, como la del vampiro vegetariano y metrosexual, que ya ni siquiera es un monstruo como al fin y al cabo lo seguía siendo con Herzog y Coppola y hasta cierto punto con Rice. Pero una película con vampiros immunes a las cruces puede seguir siendo muy buena. Igual, entiendo que tu comentario iba a algo más profundo que eso, la desacralización de la que estuvimos hablando.
Fright Night, una a menudo subvalorada obra maestra, marcó un antes y después en el por esos tiempos adormecido mundo de los chupasangres. Y, así y todo, mantuvo el tema de el ajo, la ausencia de reflejo, las cruces. No sólo eso, sino que añadió un interesante matiz: la cruz sólo funciona contra el monstruo si el usuario que la porta tiene fe. Y ahora pienso (lo bueno de estos intercambios es que uno se ve gozosamente obligado a pensar) que eso también se relaciona con lo que mucha gente dice hoy en día respecto a la religión. El famoso “creo en Dios pero no en la iglesia”. Aquí, si no hay fe, el símbolo de la cruz es también una “institución” vacía.

Y, para terminar con una nota optimista, a este cáncer de lo políticamente correcto deberíamos verlo como una oportunidad y no como una limitación. Más que nunca se necesita gente que escriba con cojones. Y si los vampiros y fantasmas tuvieron su gloria en épocas de puritanismo, el terror bien puede ser el puñal que desgarre el velo de este neopuritanismo progresista y exponga la mierda que subyace.
Nos guste o no, ya no podemos escribir como en tiempos pasados. Pero sí podemos usar el pasado para escribir en estos tiempos. En fin, ya parezco un político (hablando de chupasangres) dando un discurso motivador…
¿Cómo se llama ese cuento vampírico de King? Por lo general no me han gustado mucho los cuentos de King, pero las excepciones son absolutamente notables. Te recomiendo “El hombre del traje negro” y “La noche del tigre”.


(Randolph Markowsky) #13

@alejandrobaravalle, Sucesos de Pedro Montero es unos de los cuentos de la BUMT que releí un par de veces hasta que creí detectar el párrafo exacto en el cual la historia hace un giro inaudito. La ubicaste en la red?, si fuese así no se si podrías compartir el enlace para que algún otro interesado pudiese revisarla.

Otro cuento con el que Montero juega de otra manera a lo sugerido y sombras chinescas es “La Terraza”, una historia donde sin explicitar mucho el autor logró crear y trasmitirme un ambiente ominoso.

Por cierto, como olvidar al pusilánime e incrédulo cazavampiros Peter Vincent, lo grande de esta película es que a pesar de ser una parodia / homenaje al cine de vampiros, funciona muy bien también como cinta de terror.


(Alejandro Baravalle) #14

Acá hay un scan del tomo completo: https://es.scribd.com/doc/122503789/Biblioteca-Universal-de-Misterio-Y-Terror-36
Sí, sospecho que o hay un cambio de punto de vista o la revelación de quizás el narrador es un loco y nos contó su delirio desde el minuto cero. Pero son sólo sospechas, debo leerlo otra vez, y muy detenidamente.


(Alejandro Baravalle) #15

Por cierto, la sonrisa de la vampiro de Fright Night que se aprecia en el poster que subió @Markowsky sigue siendo objeto de “inspiraciones” varias. http://cdn.movieweb.com/img.news.tops/NEDc7Qwatf5cGD_1_c/It-End-Credits-Teaser-Explained.jpg


(Señor Muerte: El Barón del Terror) #16

Yo mejor ya no le sigo con esto del modernismo porque luego vamos a terminar hablando de otras cosas que ya nada van a tener que ver con lo de tu relato. Como dice mi padre: nunca hables ni de política, ni de religión ni de futbol porque son conversaciones de nunca acabar; sin embargo, sí contestaré lo siguiente.

Si checas los enlaces que puse en mi otro comentario, podrás revisar el título del cuento; aun así, te lo diré. Se llama “Una para el camino”.


(Randolph Markowsky) #17

@alejandrobaravalle justamente ayer en la noche acabo de ver en Netflix la cinta “Viene de Noche” (It Comes at Night), cinta postapocaliptica de factura minimalista donde se intenta decir mucho mostrando poco y se busca inspirar escalofríos con aquello que meramente se sugiere. Pura atmósfera opresiva donde la noche acentúa los miedos, paranoias y amenazas de los desgraciados protagonistas. Si no la has visto échale un ojo si puedes.


(Alejandro Baravalle) #18

Vi esa peli hace un par de semanas. Me gustó pero… No sé. al mismo tiempo me dejó un poco frío. Si bien disfruté viéndola, hubiese esperado algo más para el final. No una explicación, de ninguna manera: me refiero a que no terminé de captar qué me quería decir. Bueno, de eso hablamos también, ¿no? A veces el estilo iceberg a uno lo puede dejar así, frío (qué maravillosa humorada que lancé :sweat_smile: ). Igual, insisto, me gustó.


(Fabricio Mándola) #19

¿Redención? ¿Qué es eso?

Ésperaba que después de ver a la chica, desistiera del suicidio y se decidiera a a ir tras ella. Soy escencialmente un tipo cursi…

¿Nadie va a decir que la verdadera inspiración para la eutanasia vino de acá? (?)


(Señor Muerte: El Barón del Terror) #20

Yo iba a decirlo jajajaja… pero digamos que en este sitio quisiera llevar las cosas bien y no ser un troll como en muchos otros de los que soy miembro jajajaj…