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¿Será el horror minimalista la salida al desgaste y la saturación en los que ha caído el género?


(Randolph Markowsky) #1

Al parecer el uso del minimalismo en el género de terror es algo que actualmente se esta ensayando para tratar de sacarlo de ese estado de desgaste y saturación en el que se dice se encuentra sumido, donde se dice además que la exposición continua de las personas a los componentes de horror, no solamente en la literatura y el cine, si no también en la realidad, han desarrollado en las mismas una suerte de inmunidad anestésica. Realmente que se necesita para poder renovar el género en estos tiempos donde se cuenta con una audiencia saturada y encallecida?


(Alejandro Baravalle) #2

Habría que definir qué entendemos por minimalismo, para no hablar cada uno de un aspecto diferente. ¿Es minimalismo no apelar a sustos intempestivos ni a efectos ruidosos? ¿The Witch podría ser un ejemplo? Porque hay argumentos para decir que, a su manera, Paranormal Actívity entra en ese saco, o Insidious, o el cine de Jacques Tourneur y Val Lewton. ¿Qué entendés vos, @Markowsky, por cine de terror minimalista?


(Randolph Markowsky) #3

@alejandrobaravalle, para poder establecer una definición de cine minimalista sobre la que podamos centrarnos, consideremos los siguientes componentes:

  • Supresión de los elementos superfluos, condensación de la información.
  • Austeridad formal.
  • Escasez de los movimientos de cámara, los planos son generalmente estáticos.
  • Número reducido de personajes y tramas.
  • Narración fragmentada.
  • Escenas largas, con pocos diálogos

Justamente la comentada “It cames at night” se encuentra actualmente en la cresta de esta oleada de la que también seguramente forman parte “It follows” y “The witch”, como planteamientos de cambio buscando hacer predominar el fondo sobre la forma, lo sugerido sobre lo explicito, lo reflexivo sobre lo evidente, la atmósfera en lugar del efecto especial, el escalofrío logrado a través de la hábil construcción de una tensión creciente versus el susto intempestivo, como propuesta para un público que ya se ha curtido tanto por lo mostrado en el cine como en los noticieros diarios. Pues el cine de terror pareciera que actualmente ya no asusta ni impresiona a muchos, los monstruos clásicos ya no son respetados (de hecho parte de esto es lo que probablemente ha llevado al descalabro el lanzamiento del “Dark Universe” de la Universal), el cine de posesiones ha sido trivializado hasta el ridículo, Clive Barker y Peter Jackson ya nos ha curtido con sus orgiásticas secuencias de sangre y vísceras, mientras que David Cronenberg ha hecho lo propio con los horrores de la carne, mientras que los noticieros nos bombardean diariamente con brutales escenas de asesinatos, trata de personas, violaciones, terrorismo y guerras, tras lo cual el encallecimiento seguramente se ha hecho inevitable.

Sin embargo estas nuevas propuestas están logrando resultados?, he escuchado a muchas personas tachar estas películas de aburridas, pretenciosas y lentas.

Como sea, hay una escena en la mencionada “It Cames at Night” que me pareció estupenda, es aquella en la que el muchacho tiene una pesadilla en la que recorre la tenebrosa oscuridad del buker y el bosque alumbrado precariamente por la luz de su candil, siguiendo los ladridos de su mascota perdida. Flotando en el aire se percibe la ominosa presencia de una amenaza acechante, sin embargo el muchacho prosigue tozudamente su camino hasta encontrar el punto de origen de los ladridos. Al llegar allí, la cámara no nos permite observar lo que encuentra, solo nos permite apreciar la salvaje expresión desencajada en el rostro del actor ante la contemplación de un horror indecible.


(Alejandro Baravalle) #4

Sí, el shock ya ha llegado al límite. Una vez leí que el gore se encuentra en la misma encrucijada del porno: alcanzado el grado máximo de explicitud, ya no queda mucho por hacer. Quizás haya más formas de matar a alguien que posiciones sexuales, pero en los dos rubros la variedad se agota y la exposición constante nos conduce a un tedio de anestesia.
Por más cariño que uno tenga hacia cintas de ese momento, creo que es en los ochenta cuando el asunto empieza a decaer. Es cierto que en los setenta el avance de los efectos y la “liberación de las costumbres” nos permiten ver escenas como la memorable decapitación en La Profecía. Sin embargo, uno recuerda ese y otros momentos de shock (el de la niñera ahorcada, el del cura atravesado) porque los halla en una película de contenido terror sobrenatural y magistralmente narrada. Son, como decimos en Argentina,la frutilla del postre: un agregado que da sabor, no constituye la esencia.
Pensemos en Halloween, que es de 78 y en los Viernes 13 y demás burdas imitaciones de esa película, y ya tenemos la diferencia entre los 70 (década insuperable para mi gusto) y los 80. Ojo: en los ochenta hubo maravillas también. Pero es allí cuando comienzan a manufacturarse películas de terror como salchichas, buscando el éxito a bajo costo. Y dado que no todos son Carpenter, capaces de hacer milagros con su talento, el shock gratuito y las tetas suplen las limitaciones artísticas y presupuestarias. Y el tono se modifica: poco a poco, el género se vuelve un chiste para adolescentes, al menos en su cara mainstream.
Un teórico ruso escribió que la parodia marca el estado terminal de un género, el momento en que las fórmulas se han petrificado de tal manera que cualquiera las reconoce al instante. En otras palabras: el agotamiento absoluto. Scream es al slasher lo que el Quijote a las novelas de caballería: un homenaje aniquilatorio (valga la expresión). Nosotros ya hemos olvidado las novelas de caballería, pero el lector de Cervantes acaso las recordaba igual que nosotros a Viernes 13 y afines: como productos entrañables sin demasiado valor objetivo.
Así, estamos con el electrocariagrama en línea recta hasta que llega el terror oriental, que en algún punto podría equipararse al minimalismo que comentás, si bien tiene sus propios modos de buscar el shock. (En el fondo, creo, el terror siempre los tiene: todas las películas que nombraste son contundentes a su modo). Las fantasmas vengadoras de pelo largo y húmedo, con ese milenario exotismo que fascinó a los ojos occidentales , consiguen que nos los tomemos con seriedad. Hasta que ellas también son reproducidas en serie y se banalizan.
Y ahora esta serie de películas de terror, a veces llamadas indie (etiqueta que desprecio con fervor), vendrían a cumplir una función similar. The Witch nos deposita en una época en que lo sobrenatural se asumía como parte del mundo y, valga la contradicción, de la naturaleza. Es una película sublime, aunque probablemente desagradará a quien crea que El Conjuro inventó algo o es el culmen del género. It Follows es una película de adolescentes que no parece guionada y concebida por adolescentes, lo que es infrecuente y por ende apreciable. También me gustó mucho.
De los ochenta en adelante el terror parece necesitar de “corrientes renovadoras”. Incluso hubo una seguidilla de terror francés que renovó por la vía del shock mismo, situándolo en un contexto narrativo más inteligente y más serio: Martyrs no es más “gráfica” que las primeras películas de Jackson, pero sin dudas resulta mucho más angustiante. A su manera es minimalista (muestra mucho menos de lo que pudo haber mostrado), y cumple varias de las condiciones que enumeraste, que bien pueden confundirse con las del buen cine de terror. Porque en el fondo se trata de eso que sabían todos los maestros: nada de lo que se muestre al espectador superará la potencia de lo que el espectador puede imaginar. Las vísceras y la sangre funcionaron como novedad durante un tiempo, pero el verdadero talento siempre fue otra cosa (lo que no significa que una pelicula gore no pueda ser también una gran película). Hoy recordamos lo mejor de Argento (Suspiria, pongamos, además de su hija Asia :stuck_out_tongue_winking_eye:) por su aspecto visual y su atmósfera macabra, no por la sangre. Los propios Cenobitas de Barker nos fascinan más por lo que meramente imaginamos de ellos y de su mundo. En suma,estimado @Markowsky, creo que desde hace unos años hay una corriente mainstream para gente que mira “una de miedo” cada tanto y se sorprende con el redescubrimiento constante de la rueda, y otra corriente susceptible de interesar a los que estamos más curtidos. Y está bien que existan las dos, porque cada tanto sale una película convencional competente o incluso muy buena, y porque este género siempre debe ser popular, poco respetado (el respeto crítico arruinaría sus posibilidades) y generador de dinero. Confieso que, si bien It Follows me gustó mucho (salvo esa escena de la pileta), me irritó cierto tono “indie/artístico” que trata de ostentar. Aunque ese es otro tema.


(Fabricio Mándola) #5

A mi entender, según mi escaso conocimiento del terror, lo que suele suceder cuando un género llega a la saturación no es solo el agotamiento de los arquetipos, sino tambien un fuerte vaciamiento en el concepto creador. No es solo la cantidad de realizadores (de cine, literatura) que abusa del efectismo de la sangre, el asesinato y la locura, o la creación de bestias mitológicas, sino el poco trasfondo que hay detras de eso, la incapacidad de poder hacer relecturas que generen discusiones en el lector y que permitan que las generaciones sigan prestándole atención a esas obras. Eso no se soluciona (solo) con un cambio en el paradigma narrativo, sino con la posibilidad de salir de la comodidad.

Por ejemplo, en el caso de Poe, si bien las historias oscuras y los hechos paranormales constituyen una parte del atractivo de su obra, no tienen tanto peso en su genialidad, como si lo tiene las diversas relecturas que se pueden hacer de sus textos. En Poe lo mas importante es como va desnudando, a partir de esas imágenes horribles, velos y fragmentos de la psicología humana y de la oscuridad que existe en lo cotidiano, partes de la misma historia humana, de la realidad circundante.

Piensen, por ejemplo, en “La Caida De La Casa Usher”, alejense de la historia de locura y decadencia de los hermanos Usher y muevan el lente hacia la gran alegoría sobre el final del poder aristocrático y las élites terratenientes en una época donde en Europa se desarrollaban una serie de guerras entre la burguesía y la nobleza por sostener los regimenes absolutistas. Si bien es muy probable que esta sea una interpretación que no tiene nada que ver (o tal vez sí) con las intenciones de Poe, el hecho de que pueda realizarse esa lectura, aumenta el valor de la obra, cosa que no sucede con muchas obras actuales que, o buscan la copia de un estilo consagrado (Plagios a Lovecraft, Poe, King en menor medida) o el nivel de simbolismo o alegoría es propio de un/a tipx que no leyó un libro de historia en su puta vida y hace análisis desde el sentido común mas cavernario.

¿A que voy con todo esto? A ninguna parte(?). Como bien dice el señor Baravalle, la sobrecomercialización elimina todo rasgo de originalidad y crea esas sagas de mierda que saturan por repetir cliches. Un ejemplo que se me viene a la cabeza es Saw, una película que presenta un concepto novedoso como el de la redención a través del dolor y el trauma, pero que al ser tratado con tan poco talento (y en una serie de películas que aburren después de la segunda) pierde esa novedad y se vuelve un producto de marketing, como bien dice el amigo Gonzalo Heredia.

Se ha dejado de explorar lo que es el terror cotidiano, el horror que no necesita de lo paranormal, porque basta con asomarse un poco a la realidad del mundo para saber que el miedo está en un montón de lugares: En la tirania de un padre violento sobre su familia, en la opresión de un pueblo por un dictador, en las acciones que los humanos son capaces de hacer para lograr lo que quieren. Como ejemplo de este caso, hay una pelicula que salió hace poco por Netflix, que está basada en la obra 1922 de King, donde, a pesar de que utilizan elementos del terror fantástico, el eje está puesto sobre otra cosa. No sé si la película es buena en si (a mi no me pareció la gran cosa) pero rescato ese giro.

En base a lo anterior, no creo que el horror minimalista sea la salida al desgaste si el mismo no abre los conceptos del género y lo saca de la bidimensionalidad de las tramas y los tópicos. No sé como se construirá eso en el under del terror, pero en lo mainstream no parece haber otra salida que la repetición de lo ya hecho, con esa liviandad insoportable.

P/D: Cuando hablo de trasfondo no necesariamente me refiero a cuestiones políticas o económicas, sino a a capacidad del arte para iluminar lo humano, en toda su belleza y en todas sus miserias (en ambos lados, porque los textos escritos por los pendejitos misantropos que odian a la humanidad y se creen superiores son infumables), a “funcionar a muchos niveles”, como la bola en la ingle


(Alejandro Baravalle) #6

Tal cual decís, el elemento humano es fundamental, siempre. Antes que un buen libro o película de terror, los autores deberían intentar hacer un buen libro o película a secas. Lo otro vendrá por añadidura. Si los personajes no nos importan, o no nos los creemos, tampoco nos importará aquello que los amenace, por bien diseñado que esté y por más efectos que le metan.