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Cómo encontrar un buen ritmo en tu texto


(Agustín Cordes) #1

Luego de leer los casi 200 relatos que nos enviaron para la convocatoria de Noriko, con niveles de calidad y estilos muy variados, me encontré con uno de los errores más comunes aunque más sencillos de resolver: un comienzo aburrido y posterior ritmo arduo de seguir. Nada peor que un primer párrafo que no engancha; mucho peor aún un primer párrafo interminable que atraviesa una página entera (¡los he visto!).

A ver, no es que haya una regla concreta y cada uno tiene su estilo de escribir, pero lo cierto es que al lector se le hace más ameno sentir un poco de “aire” o respiro en el texto. El mal uso de las pausas y un ritmo tedioso, “llano” por así llamarlo lo único que consigue es aburrir y hacer peligrar la atención de nuestro lector. Ahora, si eres un H. P. Lovecraft que tiene un dominio sobrenatural de la prosa, seguro, puedes darte el lujo de armar frases extravagantes e interminables; pero, así y todo, el texto debe tener un buen ritmo, cómo si se tratase de una composición musical.

Acá un ejemplo de El buscador de @yaya.ceravieja que nos sorprendió con sus relatos:

Fíjense que usé colores para destacar la longitud de cada frase. Esta apertura me pareció sensacional por varios motivos:

  • La primer oración es una sola palabra que dice bastante: transmite un sentimiento y ya nos pone en guardia.
  • La segunda oración es tan sólo un poco más extensa, y nos habla de un emocionante hecho pasado.
  • De a poco nos va metiendo en contexto sin abrumar: un mercadillo, un misterioso cuadro, un sucio vendedor.
  • Hace un buen uso de adjetivos calificativos sin exagerar.
  • Cierra el párrafo con una frase corta, concreta, y nos prepara para lo que se viene.

A esto me refiero con ritmo: de oraciones cortas a más extensas (crescendo), y de a poco vamos cerrando el párrafo (decrescendo). Ese cierre justamente nos da la pauta de cuándo cambiar de párrafo, algo que a veces no suele quedar muy claro. Es clave ir moldeando el texto de esta forma en la medida que se pueda y evitar la monotonía.

Va otro ejemplo de una apertura algo más compleja pero llevadera. Esta es de El pasajero de mi autoría:

Pasajero

Y con esto aclaro que lo del “decrescendo” no siempre es estrictamente necesario, pero ayuda tenerlo en cuenta.

A fin de cuentas, escribir es un poco parecido a componer una canción; es muy importante leer y releer, y especialmente leer imaginando tu propia voz dictando las palabras (incluso leyendo en voz alta si eso no funciona).

¡Espero que les guste la iniciativa de este Taller de Narrativa donde seguiremos evaluando y analizando escritos!


(Randolph Markowsky) #2

Interesante post @Agustin, justamente en la revisión de relatos yo también me he topado con algunos que tienen un interesante potencial como historia de fondo, pero que adolecen de un ritmo fluido, por lo que con algunos retoques podrían alcanzar un nivel adecuado. Tal como se ha comentado antes, dependiendo del estilo, a algunos de nosotros nos lleva algunas iteraciones poder refinar la historia hasta un nivel deseable (inclusive quedando en algunos casos la sensación de que aún es perfectible, pero como decía un amigo, lo perfecto es enemigo de lo bueno). A mi por ejemplo me suele pasar que para llegar a la versión final de la historia, luego de un par de vueltas, debo dejar pasar algunos días antes de volver a revisarla, luego de lo cual le encuentro otras oportunidades de mejora que normalmente no percibo en el primer tramo de revisión. Asimismo, en estos menesteres siempre hay algo nuevo por aprender, por lo que todos estos tips y consejos son de mucha utilidad, así como también es importante recibir la retroalimentación de otras personas. Mira que con el tema del ritmo y adjetivación hasta el propio HPL tuvo problemas como se ha discutido antes en el caso de Las Montañas de la Locura.